El Camino de Santiago es, para muchos, su primera gran experiencia caminando varios días seguidos. Y el error más común es claro: cargar demasiado. Aquí tienes qué llevar y, sobre todo, qué NO.
La regla de oro: el 10% de tu peso
Tu mochila cargada no debería superar el 10% de tu peso corporal (como mucho, un 15%). Si pesas 70 kg, apunta a 7-8 kg. Cada gramo de más lo pagan tus pies etapa tras etapa.
La mochila
Para el Camino clásico durmiendo en albergues, una mochila de 30 a 40 litros es perfecta. Ni más (te invita a cargar de sobra) ni menos. Lo más importante: un buen cinturón lumbar que pase el peso a las caderas. Míralas en mochilas de trekking.
El calzado (lo más importante)
- Calzado ya domado, nunca estrenado en el Camino.
- Botas de caña media o zapatillas de trail, según la época y tu gusto.
- Varios pares de calcetines técnicos (nada de algodón).
- Unas chanclas ligeras para el albergue y para descansar los pies.
La ropa (por capas y poca)
Con 2-3 mudas basta; se lava por el camino. Aplica el sistema de capas:
- Camisetas técnicas de secado rápido.
- Un forro ligero.
- Una chaqueta impermeable que también corta el viento.
- Pantalones ligeros, mejor desmontables.
Lo que no puede faltar
- Botiquín pequeño con apósitos para ampollas.
- Bastones: salvan rodillas en las bajadas.
- Botella o sistema de hidratación.
- Cargador, credencial del peregrino y poco más.
El error que arruina Caminos
Meter "por si acaso" un montón de cosas que no usarás. Si dudas de algo, déjalo. La montaña (y el Camino) premian ir ligero.
👉 Antes de salir, repasa nuestra guía de cómo evitar ampollas: es lo que más peregrinos manda al médico.